
Fascinaciones de un viejo motor
diciembre 11, 2008Es extraño ver como una luz se enciende en el medio de un apagón. Los colores que dan a la vida esas personas que nos enseñaron como vivirla.
Es extraño ver como puedes sufrir debajo de esa sonrisa radiante, que más de una vez fue la luz en mi noche de velas.
Hay un motor viejo que fue el que nos acarreó desde lejos hasta este punto y quien sabe hasta donde más nos pueda llevar. Hay un loco que pasa y arrasa que se llama ‘tiempo’ y a veces no sabemos apreciar. ¿Cuantas veces nos dejamos estar por el reloj? No sumamos a nuestra soledad a la gente que nos suele acompañar y dedicamos lágrimas a la gente que lamentablemente se va. Amar es aprender a dejar ir. Puedes perder amigos, puedes perder amores, puedes perder familia, puedes perder muchas cosas, pero no se comparan en nada con las miles que puedes ganar dejando de darle lugar al maldito reloj, intentando disfrutar el instante, incluso ese en el que te sientes solo. Sentirse solo es el mejor momento para disfrutar de que, en realidad, muchas personas te siguen hace ya un tiempo y te aprecian lo suficiente como para ser tu pañuelo al llorar.
No te aflijas, el dolor duele más cuando lo pones en horario estelar.
Entiende que si te sientes vacío es porque aún hay un lugar en tu corazón y tienes mucha vida para que alguien lo pueda ocupar. Entiende que si las personas se van, no es para verte sufrir, es porque no eran lo mejor para ti.
Mirame a los ojos, reclama cada uno de los instantes en los que fallé, prometo no discutir ni decir nada al respecto. Pero de aquí en más, prometo no faltar. Promete que las fascinaciones de ese viejo motor que te ha impulsado hasta este lugar seguirán formando parte de tu objetivo que ninguna lágrima merece apañar.
Podemos perder al jugar, si, pero también podemos ganar. Se trata de aprender a disfrutar el juego, con la gente que queda, la gente que se va y la que está por venir.